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William Confalonieri: “Las tecnologías de información provocarán una total disrupción en el modelo universitario”

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¿Cómo comienza la historia que lleva a un argentino a mover a su familia -con tres niños muy pequeños- a vivir en Australia y convertirse en una especie de rock star del mundo de las TIC y en él, del complejo escenario universitaio? Con la necesidad de ofrecerle una mejor calidad de vida a su familia. Eso fue lo que llevó a William Confalonieri por este periplo que, entre otras cosas, lo ha hecho merecedor en 2016 del Premio CIO de los Australian Executive Awards (CEO Magazine), y en 2018 del mismo galardón que, otorgado por IT News, reconoce el proyecto Deakin Genie como el mejorde TI de Australia. En septiembre próximo él será uno de los protagonistas de las sesiones plenarias que unirán a TICAL2018 y al 2º Encuentro Latinoamericano de e-Ciencia en el Centro de Convenciones Las Américas, en Cartagena de Indias, es por eso que lo invitamos a esta conversación que sabemos despertará sus ganas de conocerlo y de aprovechar al máximo las posibilidades de aprender de su experiencia. 

María José López Pourailly

¿Cuál diría que es la contribución de la digitalización al trabajo universitario?

Bueno, si entendemos digitalización en su sentido más amplio, es decir, la contribución de las TIC e innovaciones digitales, yo diría que la contribución a la universidad y al modelo universitario es enorme, al menos en el modelo universitario en que trabajo. La tecnología, básicamente, forma parte del corazón de todas las operaciones, desde manejar todos los procesos de la parte profesional y administrativa de la universidad, hasta proveer las plataformas para enseñanza y aprendizaje, los laboratorios, experimentos y soporte a la vida del estudiante en general. Todo tiene un gran componente de tecnología. Por otra parte, tecnología y digitalización están permanentemente afectando y cambiando la pedagogía, la forma en que el servicio de enseñanza se aplica. Ese es un componente importante.  Finalmente, estamos entrando en una era donde tecnología e innovación digital están impactando a las organizaciones, no solamente a las universidades, sino a todas las organizaciones. Más importantemente a las dedicadas a prestar servicios, las afectan desde la raíz. 

El nivel de cambio que es requerido para sobrevivir en los próximos años es enorme y solo aquellas organizaciones que son capaces de ver lo que es necesario y cambiar en esa dirección, podrán sobrevivir en el largo plazo. Nuevamente, el “driver”, la motivación de ese cambio, es la tecnología y la digitalización.

¿Cómo decidió construir una agenda de transformación digital hasta el año 2020 para la Universidad Deakin? 

Bueno, no fue una decisión mía su creación. A principios de 2012 fui reclutado por la universidad, como consecuencia de la llegada de una nueva Presidente a ella, quien tenía la visión de que Deakin tenía que tomar ventaja de todo el movimiento digital que se veía transformando el mundo. Como consecuencia de eso, fui escogido como el primer CIO que la universidad tuvo; antes había una función de Apoyo TI para la universidad, pero mi rol vino con el mandato de colocar a Deakin como uno de los líderes globales en términos de innovación digital. 

La descripción de mi rol no era solamente de proveedor de servicios, se esperaba que desde las TI nfluenciara la estrategia de la universidad en la dirección correcta para ser exitosa y sobrevivir a las diferentes olas de transformación digital que iban a afectar a todas las organizaciones. Así, a partir de 2012, todo el nivel ejecutivo de la universidad trabajó para crear una nueva estrategia, y una parte importante de esto fue el “moto” que escogimos: “Driving the digital fronteer”. Era una clara indicación de que queríamos hacer las cosas distintas y mejor que la mayoría en este aspecto digital. Esa fue la agenda 2020 de la  universidad; fue una aspiración, no había un plan detallado. 

A partir de ahí, fuimos, con mi equipo, preparando planes anuales  y trianuales en temas de tecnología e innovación digital, los que fueron refrescándose durante todos estos años. Las aspiraciones siguen siendo las mismas, pero los planes son abiertos y cada tres años yo reescribo una estrategia digital que tiene un capítulo anual. 

¿Cuál fue el proceso y cuáles fueron los pasos que debió seguir para lograr la meta de construirla?

El proceso fue básicamente entender cuál era la situación corriente, en ese momento, y el objetivo final, y tratar de entender el camino que deberíamos seguir hacia el futuro y los componentes que teníamos que trabajar. Obviamente que una cuestión central fue trabajar con mi equipo, manejar las cuestiones culturales del equipo que recibí -conformado, entonces, por 250 personas, y hoy, po 450-, y ciertos problemas de enfoque en ciertas cosas… venían de una administración que veía a la tecnología nada más que como un soporte y no como una fuerza de cambio, por ello tuvimos que hacer muchos cambios culturales, incorporar nuevas disciplinas, en algunos casos hacer recambio de gente y darle a mi equipo la potencia que necesitaba. 

Por otro lado tuve que trabajar con la organización y fue un trabajo político muy importante, en el sentido de conseguir un nuevo lugar, uno que no era el tradicional para la disciplina de tecnología y el área digital. Incluso yo fui la única persona en Australia, por muchos años, y creo que sigo siendo el único en el sector universitario, que siendo responsable por el área digital, tiene un asiento en la mesa ejecutiva. En todos los demás casos en Australia, la función de TI está un nivel abajo, no participa en la tomada de decisiones estratégicas. Tuvimos mucho trabajo para conseguir y mantener ese lugar, y convencer a la organización que una forma distinta de trabajo era posible. 

Por supuesto, adicionalmente a eso, fue mucho acerca de entender cuál era la realidad de la industria en temas de innovación, de herramientas, plataformas, e imaginar algo mejor, imaginar que era  posible hacer en un determinado plazo aquello que nos pusiera adelante de lo demás. Se trataba de de soñar e inspirarse y venir con proyectos muy ambiciosos que, hoy puedo decir, nos dieron una ventaja formidable comparativamente con otras universidades a  nivel nacional e internacional, por supuesto.

¿Cuáles destacaría como los temas más relevantes de ersa agenda de transformación digital?

Siempre digo que la tecnología, que la parte tecnológica, es la fácil y la parte compleja es cuando tenemos que incorporar la parte humana. Lo que quiero decir es que todo el proceso de manejar gente, de interactuar con gente o de crear influencia, es la parte difícil. Como he dicho anteriormente, poner mi equipo en el lugar que correspondía, con todas las capacidades y con todas las oportunidades necesarias, fue un trabajo muy grande. Crear la influencia y el lugar al más alto nivel de la organización, para poder operar con planes ambiciosos, siempre requiere un enorme esfuerzo político y tener la influencia a través de toda la organización, para poder realmente hacer realidad la agenda, es también vital; todo el manejo de cambio, de la forma de comportarse y entender las cosas que tiene la organización, es central. 

Yo siempre digo que la respuesta a la disrupción digital o al proceso de transformación digital no es tecnológica, es primero filosófica. Hay que empezar a entender las cosas de una forma distinta, y eso será uno de los temas de mi presentación en TICAL. Pero, claramente, la filosofía y el cómo la organización entiende este proceso, es crítico. Si una organización se preocupa solamente por mejorar la tecnología, no irá a ningún lado. Es necesario cambiar el ADN y realmente responder al entorno de forma completamente diferente desde el punto de vista organizacional. Así, el cambio es primeramente filosófico y después, tecnológico.

¿Es posible imaginar hoy la Universidad sin las TIC?

La verdad es que no. Realmente es muy difícil tratar de imaginar cualquier cosa u organización sin un núcleo de tecnología que habilite y haga la operación posible. En particular yo soy de una visión muy específica respecto al modelo universitario. Para entender mi visión probablemente hay que entender que el modelo universitario en que trabajo está muy desarrollado; contamos con muchos recursos para invertir en tecnología, por lo cual esto hace que estemos mucho más cerca de la visión que propondré. Pero creo que en el futuro, en no muchos años más, la experiencia universitaria se volverá completamente disruptiva. El juego va a cambiar completamente cuando lleguemos a un punto de madurez adecuado de tecnologías como AI, realidad aumentada, tecnología contextual… todas estas cosas van a converger en un modelo que hará que la experiencia universitaria sea muy superioren el living de tu casa que yendo a un lugar físico de una universidad física. Yo creo que los días de los campus físicos, de las universidades físicas, están contados. Habrá excepciones, pero el modelo universitario, el modelo de enseñanza del futuro, desde mi punto de vista, va a tener dos características: será totalmente digital y remoto, y altamente personalizado, basado en agentes inteligentes y realidad aumentada. Algo que ninguna universidad, ninguna entidad, ha sido capaz de  hacer hasta el momento, es proveer enseñanza altamente personalizada a nivel masivo, estas tecnologías que mencioné antes lo harán; en ese momento la universidad tradicional, la que conocemos hoy, será una experiencia pobre en comparación con lo que será posible en el futuro. Así que no solamente no es posible imaginar una universidad sin tecnología hoy, sino que las tecnologías de información provocarán una total disrupción en el modelo universitario en los  próximos años.

¿Cuáles son sus expectativas con TICAL2018 y qué podemos esperar de su presentación y participación en ella?

Bueno, por trece años he estado alejado de Latinoamérica, desde el punto de vista profesional. Si bien viajo frecuentemente por temas personales, no estoy al tanto de la realidad profesional en esta región, por lo cual será muy interesante entrar en contacto y complementar mi visión. Viajo por todo el mundo por distintas conferencias y confieso que me falta completar esta visión con la experiencia latinoamericana. 

Sobre mi presentación, creo que puedo proveer una perspectiva muy interesante, con mi organización y equipo estuvimos haciendo cosas realmente muy interesantes en los últimos años, ganamos muchos premios a nivel global, en términos de innovación, y , con nuestros aciertos y errores, hemos aprendido mucho en ese proceso. La contribución de la experiencia es fenomenal. Estoy seguro que podré presentar una perspectiva muy provocadora e interesante. 

 

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